lunes, 16 de enero de 2012

El e-book

Hace un mes y medio adquirí un e-book de siete pulgadas. No era mi intención comprar un lector de libros, pero al entrar en una tienda tropecé con una oferta “e-book por 58 euros”. No lo pensé. Quizás fuera el más barato del mercado, en ese momento, no lo se. Mi e-book no es de tinta líquida, no es táctil, no se conecta a Internet, y pesa unos 200 gramos aproximadamente; pero es fuerte, puedo llevar música, grabar, leer cómodamente en el autobús, dispone de 1.000 libros gratis, etc.

Lo uso, principalmente, para leer documentos en formato txt, pdf, y en epub , y algún libro que he comprado por internet (a mejor precio que en papel, aunque el IVA en los libros electrónicos me parece un auténtico despropósito). La descarga de estos es fácil, aunque he tenido que descargar, para la compra de libros, el programa Adobe Digital Editions en mi ordenador personal.

Su adquisición me ha permitido conocer un poco más el mercado del libro digital. Y sigo considerando, en general, que es un soporte caro, aún cuando durante las pasadas navidades he observado que los precios han bajado, aunque poco, en general, por encima de los 100 euros.

En cuanto a las descargas de libros no he visto muchas dificultades si se cuenta con formatos adecuados, salvo aquellos libros con dispositivos como el Kindle de Amazon que utiliza el AZW, que impide descargar directamente salvo que lo reconviertas, haciendo más largo el proceso.
En general, me parece un dispositivo de lectura cómodo y fácil de transportar, que permite la descarga de libros y su posterior lectura. No le pido más a un e-book. He empezado a pensar que es un error comparar el e-book con el libro de papel, muchos de estos dispositivos electrónicos intentan asemejarse a un libro de papel, quizás éste no sea el camino.